Evidentemente, no es lo mismo limpiar el comedor que un baño o una cocina ya que no todas las estancias recogen el mismo tipo de suciedad ni poseen, por ejemplo, el mismo tipo de material en las paredes o los suelos, ni el mismo mobiliario.

Por ello, es necesario saber exactamente qué productos se deben emplear y cómo debe realizarse una limpieza a fondo de la mejor forma.

• Para limpiar correctamente una habitación, se recomienda empezar por quitar el polvo por la parte superior de la misma, una vez que se han cerrado las ventanas -es recomendable tenerlas abiertas un rato para ventilar correctamente la estancia-. Deben limpiarse, por tanto, los techos y rincones, así como las persianas y los marcos de puertas y ventanas, con un trapo o, simplemente, con un plumero de calidad.
• Para los muebles hay que emplear gamuzas suaves para no dañar el material, pero en función de si están realizados con madera, melanina, hierro forjado, etc. se pueden emplear productos más o menos agresivos para limpiar según qué tipo de manchas o marcas, y otros para mantener el acabado en perfecto estado durante más tiempo.
• El baño es, probablemente, la estancia en la que más se debe cuidar el mantenimiento de la higiene, por lo que se recomienda utilizar productos efectivos contra los gérmenes, que pueden ser químicos –lejías y amoniacos- o más naturales como el jabón neutro, el bicarbonato sódico o el vinagre.
• La cocina suele acumular más grasa que el resto de las estancias, por lo que se deben emplear productos antigrasa específicos o, en su defecto, aplicar vinagre o limón, que funcionan como potentes limpiadores, por ejemplo, en los hornos o los fogones.
• Los suelos también pueden requerir cuidados especiales, sobre todo si se trata de parquets o azulejos más delicados. No obstante, suele ser suficiente con pasar la aspiradora una vez por semana y, para el mantenimiento del día a día, barrer o pasar una mopa especial con la que recoger la arenilla que se pueda acumular para evitar rozarla con el calzado y arañar el piso.
Una vez barrido, conviene fregar al menos una vez a la semana, y emplear dos cubos para ello: uno con agua limpia para ir aclarando la fregona y otro con agua caliente y detergente –se le puede añadir algún producto especial que dé brillo- para completar la limpieza.
• Por último, los cristales y espejos. Las opciones para mantenerlos como el primer día son diversas como, por ejemplo, la ya mencionada mezcla de agua y vinagre blanco –para desengrasar y dar brillo- a la que se puede añadir una parte de amoniaco.
Aunque lo más importante para limpiarlos sin dejar restos es emplear una paño que no deje pelusas o un limpiacristales que disponga de goma en el extremo. También se pueden emplear papel de periódico humedecido con la mezcla correspondiente y secarlo con un paño de algodón natural.

Pequeños trucos de limpieza
Aquí encontrará pequeños trucos "caseros" de limpieza que le podrán ayudar en algún momento muy puntual para poder salir de un apuro. Nunca como práctica profesional.

Acetona:
La acetona disuelve entre otras cosas, la silicona, las manchas de grasa, el pegamento y el barniz. Para conseguir mayor resultado, echar unas gotas de acetona sobre la mancha y dejar actuar unos minutos.

Alcohol:
Mezclando alcohol y amoníaco, podemos dejar impecables los cristales, así como marcos de puertas y ventanas de pvc o de alumnio, baldosas de cocina y baños.

Almidón:
Mezclando agua con almidón, podemos eliminar las manchas de sangre.

Bicarbonato:
Mezclar partes iguales de bicarbonato y detergente de lavadora. Obtenemos una mezcla ideal para limpiar tapicerías. Hay que mezclarlos en seco y espolvorear sobre la tela. Tras media hora, cepillar y aspirar.

Para desatascar cañerías, mezclar bicarbonato, sal y agua caliente, y lo dejamos actuar.

Limón:
Los trozos de corteza de limón, humedecidos en alcohol de quemar, dejan brillantes los cristales.

El zumo de limón elimina el óxido en tejidos blancos, manchas de vino, reluce la porcelana, manchas en cubiertos, limpia metales.

Mezclar zumo de limón con agua. Mezcla óptima para devolver el color blanco al menaje de plástico, sillas de jardín.

Mezclar zumo de limón y sal. Mezcla para eliminar manchas de bolígrafo y cualquier mancha de tinta.

Sal:
Si la mezclamos con agua, podemos eliminar las manchas de óxido de acero.
La eliminación de las manchas de óxido se produce al frotar el objeto con los granos de sal.

Vinagre:
El vinagre se puede utilizar para: Eliminar restos de barro aunque estén secos, eliminar manchas de cerveza y de chocolate, así como las del parquet, las incrustaciones de cal tanto en los grifos como en los fregaderos.

Para la limpieza de suelos de madera, espejos (evita que se empañen).

Si mezclamos vinagre y un poquito de sal, podemos limpiar objetos de cobre.
Si calentamos esta mezcla, podemos usarla par eliminar las manchas de óxido de los sanitarios.

Autor: GuiaLimpieza.com

Limpiezas Las Palmas

Publicado: 22 de Mayo de 2013